Hay estudios que demuestran la relación que existe entre el estrés familiar y el funcionamiento de los niños; a mayor estrés, menor adaptación general de los menores. En la vida de una familia, hay periodos que son clínicamente relevantes debido al estrés que pueden ocasionar y son las denominadas transiciones en la familia como son: la creación de la unidad familiar, el nacimiento de un nuevo hijo…pero las que más relación guardan con la psicopatología de los hijos son las de desestructuración familiar como la separación o muerte de los padres.
En cuanto al divorcio o separación, el niño la puede vivir subjetivamente como muy dolorosa durante mucho tiempo o no en función de variables como: la relación padres-hijo, conflictos entre los padres, cambios de condiciones económicas, relación con otros miembros de la familia…
Los conflictos de pareja, contribuyen directamente a la aparición de problemas de conducta en los hijos. Como estrategia útil estaría mantener a los hijos fuera del conflicto, ponerse de acuerdo en las pautas de interacción, mantener buena relación individual.
La psicopatología de los padres, incrementa el riegos de psicopatología de los hijos. En estos casos, el progenitor no afectado de psicopatología será el que proteja al niño de los efectos perjudiciales del trastorno del otro progenitor.
También los estilos educativos de los padres, contribuyen al desarrollo de psicopatología de sus niños como es el caso de la disciplina dura, hostil e incoherente; para ello difundiremos las técnicas adecuadas de interacción con los hijos.
Y un último factor es el abuso sexual y/o físico que produce problemas emocionales y comportamentales a corto plazo y desajustes psicológicos a largo plazo. En este caso, como factores de protección, destacar la importancia del apoyo familiar tanto del miembro no agresor, como del agresor.

Muy buen post.
Sin lugar a duda, todas aquellas situaciones y/o experiencias que vivan los más pequeños de la casa durante sus primeros años de vida, marcarán su manera de entender el mundo y enfrentarse a el.
Es más que necesario por parte de los padres, conocer la vulnerabilidad de los niños y la necesidad de protegerlos de factores familiares, como los descritos en las líneas anteriores, que pueden perturbarle su correcto desarrollo madurativo.